Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desalineamiento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar.
No a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿Qué lo había impulsado a ese adiestramiento? Ante sus amigos se autoflagelaba con humor: "La verdad es que ladro por no llorar". Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus hermanos perros.
Amor es comunicación.¿Cómo amar entonces sin comunicarse?Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue por fin comprendido por Leo, su hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día Raimundo y Leo se tendian, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta y dialogaban sobre tenas generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo.
Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: "Dime, Leo, con toda franqueza: ¿qué opinás de mi forma de ladrar?". La respuesta de Leo fue bastante escueta y sincera: "Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano."
viernes, 31 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
4 comentarios:
creo que es un texto que detrás de esas letras esconde un mensaje dificil de descifrar
amigo hector ayudanos en nuestra travesía por el desierto
amen
amen hermano.
simplemente tienes que leer y dejar que el texto te hable.
No te pongas barreras.
no hay barreras para las palabras y para los buenos conocedores de ellas.
creo que deberías aprovechar para escribir una novela. "MY LIFE IN BELFAST" y con ella deleitar a los jovenes españoles y catalanes y rubinenses con tu magnífica prosa
te animo a que escribas y publiques tu obra
Voy a compartir contigo mi secreto. Es muy simple: no se ve bien, sino es con el corazón.
Lo esencial es invisible a los ojos.
Lo unico que quiero es seguir teniendo ideas para escribir. Aunque las ideas geniales son aquellas de las que lo único que nos sorprende es que no se nos hayan ocurrido antes.
Publicar un comentario