Alonso Quijano,hubiese sido un buen nombre.
Los que me lean ahora probablemente ya sepan como me llamo. Alonso Quijano tenía sin embargo una virtud aún más elevada. La serenidad ante los avatares de la vida. Otros le conocen por otro nombre, tal vez os suene… Don Quijote. EL Quijote fue volteado y humillado y molido a palos. Fue encumbrado y, luego, perseguido y maniatado. Su visión del mundo no varió. Nunca varió. Lo tenía todo muy claro. Su esquema mental permanecía inasequible al desaliento.
Ante la desmesura de su escudero, ante las prisas por llegar al triunfo, respondía: "Tened paciencia, que aventuras se ofrecerán". Ante la exuberancia campestre de Sancho, Don Quijote corregía: "Sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo". Es decir: contención. ¿Y si se nos acaba la contención? Más contención aún.
¿Alguien recuerda una escena en que Don Quijote riera? No hay ninguna. El caballero no ríe. Controla el mundo para dibujar un mundo a su medida. Tanto da que los días le reporten felicidad o desgracia. Él vive más allá de estas contingencias.
Sigo en Belfast…
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jueves, 6 de noviembre de 2008
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1 comentario:
Y a quien me acuse de plagio le diré que sí, que los vulgares copian pero que los genios plagian, porque copian mejor.
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